Ediciones a bulto

Algunos errores tipográficos son desternillantes, otros exasperantes y otros bastante desconcertantes.

Uno se imaginaría que los editores de El País pondrían más atención cuando se trata de una gloria nacional: nada más y nada menos que Antonio Banderas. (Además, a todos nos cae bien; no es ni siquiera víctima de la envidia nacional, tan española como la tortilla o la sinvergonzonería de la clase política). Encima, el tema del artículo es bastante serio. No es que hable del gato con botas y demás obras maestras del cine, precisamente.

En fin, a alguien se le olvidó tomar el café o llevaba demasiados en el cuerpo. Yo sólo sé que tuve que leer dos veces lo que le había pasado al pobre Banderas, porque por un momento me dio la sensación de que o le habían extirpado una cochinilla carnívora o  un instrumento africano de percusión.

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