Made in Espéin

Los españoles no nos equivocamos; nos equivocan (y que conste que dura un segundo, en seguida nos recuperamos). Además, esas palabras que se usan por ahí en español, cuando se puede usar un anglicismo perfectamente integrado en la vida (española) diaria, no tienen lugar, porque no suenan bien.

Hoy hablamos del maldito término “marketing”. Porque así es como se usa, y usted se calla la boca. Porque aquellos que osaran usar mercadeo, comercialización o mercadotecnia, no sólo estarían hablando mal, sino que NADIE les entendería.

La reacción de hispanohablantes en determinado foro de idiomas frente a esta incendiaria palabra no provocó estragos hasta que les tocó las narices a los españoles. Los españoles tenemos fama de maleducados y arrogantes.

A mí, que me registren. Yo soy perfecta.

Pero como quiero ilustrar mi ejemplo, aquí va mi cuento:

Ante la pregunta del uso de “mercadeo” por “marketing”, este usuario gana puntos por 1) usar el diccionario, 2) estar interesado/a en el uso de semejante engendro y 3) echarle la culpa a los franceses.

La conversación empieza a animarse, en –idioma que por antonomasia dominamos los españoles, desde dignatarios hasta amas de casa– inglés. (Nótese la humilde inserción del adverbio “absolutely”, con esa finura y tacto. Y qué humildad).

En este momento, algunos de mis compatriotas probablemente sintieron que el vello se les empezaba a poner de punta, pero sólo uno de ellos tuvo los cojones de “fijar”, como manda la mismísima real.

Estoy segura de que la RAE inmediatamente, si es que no lo ha hecho ya, incluirá “fijo que no” como expresión absoluta de rechazo. Aunque, dado el lema de tan comemierda prestigiosa institución, puede que les cueste un poco aceptar el uso excesivo de reflexivos en Esssssssssspaña.

Uy, se me va la olla. A lo que iba.

Aquí es cuando la cosa empieza a cobrar interés. Salen los que tienen títulos universitarios. Como yo estudié eso, bla, bla, bla, yo sé que bla, bla, bla. Aquí es cuando empieza la actitud “usted se calla la boca”. Los gallegos somos expertos en autodestrucción. Déjate de bombas y misiles: manda a un español a cada país que quieras destruir, véndelo como proyecto de construcción con posibilidad de envidia por parte de los demás éxito, y verás qué poco dura. En serio, infalible.

Contrincante peruano a la caza de una respuesta lógica. Buena suerte, compañero/a.

Por supuesto, españoles en Inglaterra. No olvidemos que saben hablar inglés y responder a cualquier pregunta de este tipo. Como cuando yo estuve en Irlanda, diciendo “please” en vez de “thank you”, o una brillante amiga mía que simplemente se inventaba las palabras en inglés. La más memorable, “péluc” por peluca.

Pero CUIDADO. Aquí llegan los argentinos. Ya avisé. Esta conversación se pone interesante. Sobre todo si los argentinos coinciden con España. Supongo que será para darle por saco al pringao de Alicante que empezó toda esta vaina, digo yo. Los argentinos son así de espabilados. ¡Cuidado, repito!

… pero no llega muy lejos la cosa. Aquí llega el madrileño diciéndonos a todos lo que debemos hacer. No, no pide permiso. No hay opción.

Al menos no usa el imperativo. ¿Creían que era un engendro gallego bien educado?

¡¡¡¡NOOOO!!!

Espera, que el muchacho hizo caca, tuvo tiempo de reflexionar y se le abrió la mente. Pensó, en su mente espesa castellana, que por fin había visto las cosas claras. ¡Qué gilipollas éramos los demás!

Y bueno, aquí es donde se ve lo buenos que somos los gallegos en los ismos. Llámalo surrealismo, dadaísmo, cubismo o como tú quieras, pero lo del metro y el Subway en esta conversación me descolocaron sobremanera.

Y a partir de aquí es un simple caminar incierto hacia la cierta y sublime estupidez. Por supuesto, lo fue desde el principio, pero siempre me han gustado las obras con un fin dramático en el que ya todo se echa a perder y no hay dónde agarrarse.

Momento de lucidez, gracias a un amigo mexicano, que por desgracia no caló en el impenetrable cráneo de la especie ibérica peninsular:

Los gringos aceptan el consejo del amigo mexicano. Good for you.

Y bueno, la guinda final, y lo que me provocó escribir esto.

¿Cómo se atreve? Puta preposición, siempre jodiendo cuando no la llaman. ¿No te dije?

 

 

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